Querido Hijo,

 Siempre que conocemos a alguien tratamos de encontrar puntos en común, buscamos señales que nos indiquen que no estamos equivocándonos en nuestra decisión de abrirle la puerta. Ya sabes que siempre que tengas que tomar esa decisión corres el riesgo de que te encuentres con saboteadores de la alegría… Hay personas que entran silenciosamente en tu mente con comentarios aparentemente tontos para ir desprogramando tu positividad y soltarte su basura…

Todos tenemos un lado oscuro, tú también,  pero algunos canalizan esa energía para hacer cosas interesantes. Por ejemplo, ya sabes que a tu padre y a mí nos gusta conducir durante días enteros escuchando música y dejando para mañana lo que podíamos haber hecho antes de ayer, y como resultado de este brindis perezoso y musical surgen canciones nuevas, melodías, proyectos…, entradas y entusiasmos desconocidos que vienen a encender la chispa de nuestra acción. Acepta tu lado más sombrío para sacar buen partido de él.

Así que, no queremos que creas que hay gente buena y gente mala. No, hay gente que se cree buena y no lo son tanto y gente que se sienten culpables y no lo son tanto. Tú tienes dentro dos versiones de ti mismo para elegir según las circunstancias, pero cuando veas que no puedes elegir…, que estás siendo arrastrado por uno de los extremos, esto quiere decir que te has movido de tu centro, que ya no eres un observador objetivo de tus tejemanejes, sino una hoja volando en el viento… sin rumbo fijo… No te pierdas en las relativas verdades de los piquitos de oro de turno.

Si ves todo esto claro, quizá podamos protegerte de algo bastante más peligroso que te suelten basura en la orilla de tu mente y es de dejarte morir en vida sin que te des cuenta… por relacionarte  con los demás (miedo a estar sólo)…

Esto suele ocurrir cuando amas demasiado,  eres muy responsable o tienes una moral inamovible, puesto que estás dispuesto a asumir abusos físicos o sicológicos bajo esas “respetables” banderas tan dañinas, cuando por ser aceptado haces cosas que no te gustan. Hijo,  en la adolescencia esto es muy típico. Cuando dices sí para no confrontar borrando tu esencia con un espray de invisibilidad por conformidad, cuando vives una vida que te duele o cuando deseas tener una vida distinta y te has dejado arrastrar hacia esa vida que nunca habías deseado.

Hijo mío, a veces  hay que irse, hablar alto, aunque molesten tus palabras y pierdas amigos o una pareja, negarse a aceptar lo que no crees, gritar basta si abusan de ti, tener dignidad y no ceder por no estar solo.

A veces hay que rebelarse ante la edulcorada agresividad y  frustración de los otros para no morirse en vida.

Te hemos traído al mundo para que lo vivas y no para que otros te roben tu vida.

 

Billie Holiday

Cuando los oigo decir
hay una vida mejor
Dejémoslos seguir su camino
a esa nueva vida
Yo nunca me desviaré
Porque esto es el cielo para mí

Tan inabarcable  como sea la libertad
quiero buscarla
Si es sí o no
soy yo quien habla
Porque el Seńor, Él lo sabe
Que esto es el cielo para mí

Si tienes tus manos
y tienes los pies
para cantar tu canción
en las calles
levanta la cabeza
cuando la noche se hace
Grita tu agradecimiento al sol

Así que cuando oigo decir
Hay una vida mejor
los dejo marchar
a esa nueva vida.
Yo nunca me desvío
Porque esto es el cielo para mí

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Fotografía:  Michael Ochs

 

 

 

 

 

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