Querido hijo, si un día te preguntas qué hace que perdamos la ilusión, por qué nos quedamos sin ella…, por qué la luz de los ojos se apaga, por qué un día nos despertamos sin acordes, sin reglones donde escribir, sin ramas donde balancearnos, sin canción para cantar, o, por qué no supimos guardarla… , quiere esto decir que has reconocido su enorme valor…
Hoy te escribo esta carta para darte mi mapa de la ilusión para que la guardes como se guardan los grandes tesoros de los cuentos de hadas, y también te voy a contar cuales son los ladrones que la acechan en la penumbra…
Vamos allá…
Hijo mío, los hombres de este mundo preferimos respirar la seguridad, tener un pequeño grupo de seguidores que aplaudan nuestros aciertos y desaciertos, dormir en un falso paraíso de comodidades…, tener un auto para ir al trabajo, mandos a distancia para no movernos demasiado, pantallas por donde ver el mundo y, así, alejarnos todo lo posible de cualquier posible herida. No queremos gastar el corazón, aunque se paralice de tristeza porque por él no corra ni una gota de ilusión…
Sobre todo no queremos cansarnos…, ni queremos esforzarnos. A pesar de que al final del arcoíris hayan cosas increíbles no queremos sentir el dolor que conlleva luchar.
Tú que ahora tienes 2 años y medio y vives rodeado de los más increíbles seres imaginarios, de ciudades perdidas, que cada noche lloras asustado y me llamas para que te ayude a vencer a algún extraño ser despiadado, tú que vives fuera de las franjas horarias, donde el tiempo nunca se detiene, donde no se sabe parar para descansar, donde no hay refugio para nadie, donde nada esperas pero vives esperanzado, donde las cosas se transforman de tamaño a su antojo, las plantas acechan, las hormigas son enormes, donde puedes llegar a bajar estrellas con una silla, donde todo es esplendor dorado en la hierba, o lluvia de helada serpentina plateada…, no puedes entender de lo que te hablo… en este momento, pequeño nómada…, porque… estas habitado por la ilusión de los exploradores que llegan a un nuevo mundo.
Tú te vas cuando te aburres, tú nunca quieres dejar de jugar y sentarte a la mesa para cenar… , te callas cuando no tienes nada que decir, tú nunca quieres ir a dormir, ni al colegio, sabes desobedecer como los sabios, no contestas si no quieres hablar, te alejas siguiendo tu corazón hasta el borde del precipicio sin temor, te disfrazas de león, ballena, erizo, rana o árbol para hacerte entender… Nada te acompleja en tus campañas…
Nosotros, sin embargo, los mayores, nos vamos alejando de la “auténtica serenidad” porque vivimos huyendo del dolor, huimos de las equivocaciones, de los errores, de las elecciones, de las decisiones, de las encrucijadas, de la diferencia, de los noes, de las bifurcaciones, en definitiva de la libertad con tal de no sentir dolor…, ni caer rendidos ante tanto esfuerzo…, sin que nos demos cuenta que esa huida hacia adelante nos resta la posibilidad de vivir ilusionados por un sueño y de, al final, conseguir la recompensa de verlo hecho realidad: encontrar el tesoro de la paz.

Hijo, Ella, la ilusión, siempre llega puntual para hacernos felices. La puedes ver venir saltando obstáculos en una larga carrera de relevos en la que la mente y el corazón confrontan en pulsiones desde la seminal idea, pasando por la puesta en marcha de los sueños, hasta llegar a la meta. Si usas la ilusión a diario tus días sonarán con una sensibilidad especial…

Por eso escucha estos últimos consejos finales.

Primero: no temas a tu corazón, escúchalo y hazle caso para que la ilusión lo llene de vitalidad.

Segundo: emociónate y actívate por causas justas para que el compromiso te llene de ilusión.

Tercero: estudia con disciplina y dialoga con el mundo para saber discernir, para que la justicia, la verdad y los ideales te alejen de la ingenuidad, y así no malgastes innecesariamente tu ilusión.

Hay una  canción que lo dice mejor que yo:

“Ilusión de Julieta Venegas”

Intro: D

D
Una vez tuve una ilusión y no
A
supe qué hacer, no supe que hacer
D A
Por ella, no supe qué haceeeer
G A D G
y se me fue ¿Por qué la dejé, por qué la dejéeeeee?
Em A D
No sé, sólo sé que se me fue
D
Mi corazón desde entonces
A
la llora a diario en el balcón
D A
Por ella no supe qué haceeeer
G A D G
y se me fue ¿Por qué la dejé, por qué la dejéeeeee?
Em A D
No sé, sólo sé que se me fue

D Em A G
Se fue todo lo que quería (x 2)
D Em A D
¿Por qué no me dejó tratar de hacerla felíz?
A D A
iiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiiiiiii
G A D G Em A D (x 2)

D A
Es la ilusión de que vuelva lo que me hace vivir, me hace viviiir
D A
Por ella no supe qué haceeeer
G A D G
y se me fue ¿Por qué la dejé, por qué la dejéeeeee?
Em A D
No sé, sólo sé que se me fue

D Em A G
Se fue todo lo que quería (x 2)
D Em A D
¿Por qué no me dejó tratar de hacerla felíz?
D Em A G
Se fue todo lo que quería (x 2)
D Em A D
¿Por qué no me dejó tratar de hacerla felíz?
A D A
iiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiiiiiii
G A D G
¿Por qué la dejé, por qué la dejéeeeee?
Em A D
No sé, sólo sé que se me fue…

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Y  para saber más lee aquí.

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