Hay compositores que producen el efecto de un alud emocional con  sus letras, melodías y voz.

En esta ocasión me estoy refiriendo a alguien que además de respetar enormemente y admirar como compositora y cantante es una buena amiga. Alguien con la que he compartido muchísima música y vida, alguien a quien le quería dedicar un GPS (Guía para Songwriters) muy especial. Me refiero a: Elena Simandan.

Las canciones de Elena Simandan tienen el poder de deslizarse como si la lluvia hubiese permeado sus estrofas, como si el efecto lubricante de su cadencia acuática vocal hiciese fluir las aguas de la canción hacia el mar facilitando todo el itinerario , aunque en ella hubiese zonas arriesgadas, notas rotas, aspiraciones, riscos, cascadas, pendientes… y lágrimas.

La atmósfera tiene su propio peso en cada uno de sus temas. Esta presencia invisible presta cohesión al resultado final desencadenando un efecto favorable a la perdida de orientación y el despegue hacia nuevos mundos. A veces una nota entra irrumpiendo y determina que el oyente atrapado en su red no pueda recapitular y solo desee evocar el espacio de esas pequeñas mariposas sonoras, como si hubiésemos encontrado un tesoro perdido.

La compositora Elena Simandan siempre encuentra ese paraíso para cada una de sus canciones y para aquellos que las escuchan. Tiene su condición artística la legitimidad de gran compositora libre de suelo…

Sus evocadoras canciones trascienden el juicio y se posicionan en una estratosfera de  libertad. Por todo esto  la hemos elegido en nuestro tercer consejo para compositores de canciones:

Imagen de previsualización de YouTube

Su tarjeta de presentación en estos momentos es su nuevo proyecto llamado “Cactus” (Elena Simandan y Vini), del cual dejamos aquí primicia:

http://cactusband.bandcamp.com/
Twitter: @cactusbandmusic

FacebookMore...